Diferentes caminos
Tienes los ojos como yo, Elena. Pero llenos de qué, o vacíos de cuánto, o cuánto han mentido o dicho la verdad o ignorado o sufrido. Nos complementamos, pero no es un "tú me completas" dicho en un ascensor, y Jerry Maguire mirando y envidiando: nadie nos envidia, yo quiero que me envidien, que digan que por qué, qué. Tienes la locura (o tontería) a flor de piel, para lograr ser excéntrica tienes que ser así, lo entiendo, que hayas nacido en otro país no significa que al fin y al cabo, no seamos... Que sí, que nos adoramos mutuamente, es recíproco pero no sé yo qué decirte, no quiero mentirte oyéndote, y tú tienes que dejar de mentir, creía que podrías decir la verdad con una pregunta y una mirada a los ojos y el clásico: te cojo de los hombros, paro tus pies, te cuestiono impactando; pero tú sí que sabes volar y no yo. Te cuento un secreto, y se me derrumba en la misma noche maldita, otra oscuridad en un momento. Ya no te contaré más intimidades, ni secretos, ni fantasías ni nada, tú no crees en mí, como hay que creer en las personas a las que se quiere. Por eso no creo que realmente nos queramos, Elena. Ni que tengamos los ojos iguales, se van derramando el tiempo y la vida por los míos.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home